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¿Cómo formar comunidades en las redes sociales y evangelizarlas?

Eremo: amar y servir en la comunicación | Entrevista en Iglesia Millennial

Reconocer nuestros talentos y ponerlos al servicio de los hermanos para la construcción del Reino y anunciar a Jesús es el llamado que todo tenemos. Ser voluntarios teniendo como centro a Jesús y trabajar los talentos para ser lo más profesional y servir lo mejor posible es lo que hace Eremo.

Francisco Oliden (27 años) es el fundador de la agencia de comunicación Eremo (‘ermita’ en italiano) que tiene el objetivo de comunicar las obras de la Iglesia y, así, llevar la evangelización al continente digital. Además, por medio de una comunidad, ayuda a los voluntarios en comunicación a formarse y profesionalizar su misión dentro de sus parroquias y movimientos eclesiales.

Por eso, desde Iglesia Millennial conversamos con Francisco para que nos cuente cómo es vivir esta misión para la Iglesia.

—¿Cómo nace Eremo?
—Puede ser un poco cliché la respuesta, pero verdaderamente fue Jesús y fue por servirlo a Él.

Desde 2013 era (y soy) voluntario en comunicación en mi comunidad parroquial, y también soy Licenciado en Comunicación. Después de 6 años sirviendo vi todo el bien que había hecho en mi comunidad, ayudándola a unirse y difundiendo los distintos programas de la parroquia, dando a conocer lo que se iba haciendo.

Así se unieron dos cosas: vi el bien que había hecho, y que eso mismo quizá no estaba pasando en otras comunidades y que hacía falta. Entonces se unió en lo que yo era bueno, lo que la iglesia necesitaba y servir a Jesús en un deseo profesional. Se mezcló todo eso. Y me dije “me tengo que dedicar a esto, profesionalmente tengo que hacer esto. Volcar lo que yo sé hacer en lo que la Iglesia necesita”.

Se unió en lo que yo era bueno, lo que la iglesia necesitaba y servir a Jesús, en un deseo profesional

Aún no existía Eremo porque trabajaba en otro lado. Pero llegó un momento en que decidí renunciar a mi trabajo porque veía que era cada vez más incompatible con mi fe. En agosto de 2018 fui a una peregrinación con mi grupo de amigos por Roma, Asís y Medugorje, y cuando estaba rezando en Asís, en la Ermita de San Francisco, me vino la inspiración de dedicarme a la comunicación y fue como un “Listo. Ahora lanzate”. Y Eremo nace de esa palabra en italiano, porque yo estaba en la ermita de San Francisco. Entonces, después de que volví se ese viaje, puse todos los motores en marcha para eso.

Nace de la experiencia del voluntario, reconocer la necesidad que había y de la inspiración de Jesús de lanzarme a hacerlo.

Ahí nuestro primer desafío fue profesionalizar la comunicación de la Iglesia: hacer las cosas bien, poner buenos recursos, todo tiene que tener un mismo espíritu. Después plantear que esto fuese rentable, porque para que podamos hacerlo lo mejor posible tenemos que dedicarle recursos, equipos, tiempos de formación y software profesionales.

—¿Quiénes trabajan en el equipo?
Somos 6 integrantes en Eremo. Yo, que coordino los proyectos; Catalina (26 años) —que es mi futura esposa— se encarga del funcionamiento día a día; luego, Matías (24 años) es nuestro diseñador grafico; Candelaria (24 años) es la community manager; María Sol (22 años), que hace la producción audiovisual; y Damasia (24 años), que se encarga del diseño web. Entre todos nosotros vamos distribuyendo este trabajo y fue muy providencial porque casi todos nos conocemos de haber hecho el voluntariado en comunicación en la parroquia.

—¿Quiénes son sus clientes?
—Y los clientes con los que trabajamos están en dos grupos: organizaciones eclesiales y organizaciones sociales. Las organizaciones sociales no necesariamente tienen que ser católicas, pero sí que comulguen con nuestros mismos valores, es decir, no ayudaríamos en la comunicación a una ONG que promueva el aborto. Entonces, trabajamos con ONG que nos acompañen en ese sentido.

Y después, de las eclesiales, tenemos una gama un poco amplia, porque trabajamos en obispados, parroquias y con grupos particulares. Después, en las sociales, hay unas católicas más definidas. Y eso te hace sentir mucho más a gusto, porque uno busca santificarse con el trabajo y para nosotros está muy bueno porque trabajamos y hacemos cosas para Jesús y María.

Lo más importante es poder reconocer cuál es mi carisma, a quién sirvo y de ahí empezar a trabajar

¿Cuáles son las necesidades y desafíos que ven en los proyectos con los que trabajan?
La mayor necesidad en las organizaciones eclesiales cuando empezamos es la claridad. Hay un desorden involuntario porque hay mucha necesidad y la Iglesia es tan grande y variada, y las obras que realiza también lo son, que siempre se necesitan muchas manos para servir; entonces, una misma Iglesia está haciendo un montón de cosas y no saben por dónde empezar: ¿qué es lo más importante?, ¿cómo hago para diferenciar lo urgente de lo importante a mediano plazo?. Como hay muchas cosas en el ecosistema de comunicación, creo que el mayor desafío es ordenar. Y a veces en el ambiente eclesial, nos gana la ansiedad de tener “todo ya y ahora” y no pensar en armar bien el proyecto que estamos haciendo. El mayor desafío es ordenar y, en segundo lugar, pensar a largo plazo y trabajar paso a paso. Lo más importante es poder reconocer cuál es mi carisma, a quién sirvo y de ahí empezar a trabajar.

¿Por qué decidieron formar la comunidad ermitaña y qué le ofrecen?
Surgió de nuestra experiencia como voluntarios. A mitad del año pasado en medio de la pandemia con tanta necesidad, nosotros transmitíamos las misas en nuestra parroquia y empezamos a ver que se sumaba mucha gente que no era de nuestra comunidad y no entendíamos por qué, hasta que les preguntamos y nos contestaron que en su parroquia “las misas no salían tan bien”. Y claro, porque si el párroco aparte de hacer doscientas mil cosas, tiene que poner la cámara y fijarse que salga bien el audio, no le va a salir bien. Pobre, aparte quiero que me cuide el alma y no que sepa sacar fotos. Tampoco está para eso el párroco.

Para formar un equipo, lo primero es rodearse de personas que amen a Jesús como su prioridad

Con esa experiencia nos dimos cuenta de que debíamos ayudar a los voluntarios en comunicación de las parroquias. Así pensamos en formar un grupo de voluntarios de comunicación donde, por un lado, podamos conocernos; por otro, compartir experiencias y mejores prácticas, para poder mejorar en lo que hago, y motivarme, conociendo a otras personas que están en la misma que yo. Vimos que estaba esa necesidad y que no había un espacio de estas características. Entonces a mitad del año pasado armamos la comunidad ermitaña, que ofrece espacios virtuales de formación mensuales, gratuitos y abiertos para el que se quiera anotar. En cada encuentro planteamos un tema y tratamos de darle una solución desde una mirada espiritual, católica y también practica para que la gente se lleve algo. Nosotros damos ese espacio y ese tiempo nuestro para servir y hemos tenido una respuesta muy favorable: en el primer encuentro pensamos que tendríamos siete inscriptos y tuvimos 60 participantes de distintas provincias y de otros países.

Eso nos confirmó que debíamos seguir haciéndolo. Y en base a sus necesidades generamos recursos como calendarios anuales o cosas prácticas, por ejemplo: “cómo subir tu homilía a Spotify”. Así nació esta comunidad y esperamos que siga porque da mucho fruto.

Hay mucha necesidad de una comunicación inteligente, actual, que use todo los medios que el mundo usa, pero para la evangelización

¿Qué consejos les darían a quienes quieran trabajar como voluntarios en forma profesional en la comunicación desde sus parroquias o en proyectos de evangelización?

  • En primer lugar, lo más importante es buscar personas que amen a Jesús. Porque podés tener el mejor diseñador, redactor, etc., pero si no entiende por qué lo hace o no ama a Jesús siendo Él su motivación, al poco tiempo va a dejar. Por el contrario, si tenés personas que amen a Jesús y estén dispuestas a aprender y sobreponerse a que al principio les cueste y luego funcione, ahí es la clave. Lo primero es rodearse de personas que amen a Jesús como su prioridad. Tener un equipo de voluntarios motivado y centrados en por qué hacen lo que hacen, y que la misión más importante que hagan por una persona sea conquistarla para el Reino y anunciar a Jesús.
  • Lo segundo es juntar muchas personas para hacer la mayor cantidad de cosas posibles. Que sean muchos haciendo poco. Que tengan tareas para la realidad de cada voluntario, como la carga horaria en el mes.
  • Y en tercer lugar, priorizarEstar en diálogo con el párroco o con el consejo parroquial y definir qué es lo más importante en la parroquia para ese año. Y desde ahí, definir prioridades, enfocarse en eso y no perderse en otras cosas. Por ejemplo, si para mí lo más importante es mantener la cartelera actualizada con las actividades del mes, eso no puede fallar. Y después, si hay una cosa en la lista número 10 que no llego a hacer, con paz, digo “todavía no es el momento para hacer eso”, entonces sirvo con paz y alegría, haciendo lo que el Señor me pide.
  • La cuarta, es entender quién soy y a quién sirvo. Y que todo lo que haga responda a eso. Si mi carisma es la evangelización a los jóvenes, entonces, mis recursos, las horas y las ganas, debo gastarlas en cosas que sirvan a ese fin. Y alguien atenderá a las señoras de la parroquia y sabrá cuidar de ellas, pero yo tengo que saber cuál es mi carisma y cómo tengo que llegar a las personas que les tengo que llegar.

¿Cuál es el aporte que intentar dejar?
El aporte es que amamos a Jesús. Y eso pienso que se nota mucho en las cosas que hacemos y nos gana mucho terreno, en las parroquias, en los párrocos que acompañamos, que logran confiar en nosotros y logran abrirse a lo que nosotros les proponemos y eso creo que es un gran diferencial. El Señor nos bendice mucho porque hacemos un video y tal vez no tenemos toda la experiencia o los equipos que tienen otras agencias, pero logramos captar las cosas en su esencia, que es Jesús. Porque entendemos la motivación de toda las personas que acompañamos, que es Jesús. ¿Qué es lo que nosotros aportamos? Conocer el motivo por el que ellos hacen lo que hacen.

En segundo lugar, creo que realizamos un trabajo de comunicación integral y eso ayuda mucho, porque evitamos que tengan que buscar diferentes proveedores y les brindamos un abanico de servicios y mes a mes, el cliente puede elegir en que invertir.

A futuro pienso que habrá lugar para Eremo porque creo que la Iglesia lo necesita, porque en estos tiempos post-cristiano, en que la gente no viene a la Iglesia, sino que la Iglesia debe salir hacia esas personas, ir a buscar a los alejados y con todos los medios posibles conquistar esas almas, a personas que hoy piensan que el cristianismo ya no tiene nada más que ofrecerles, bueno pienso que hay lugar porque es necesario. Más allá de si seguirá existiendo Eremo o no, pienso que hay mucha necesidad de una comunicación inteligente, actual, que use todo los medios que el mundo usa, pero para la evangelización.

Jesús nos viene bendiciendo y nosotros confiamos en esta misión que nos encomienda, así que mientras haya esa necesidad de conquistar almas, nosotros desde la comunicación lo haremos.

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  • Entrá a la página web de Eremo y conoce a la comunidad ermitaña y los recursos que se brindan.

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